Cómo cuidar el agua

cuidar el agua

Nuevos cálculos más específicos de consumo del agua en edificios ponen el foco en las características de los usuarios potenciales.

Evitar las instalaciones sanitarias sobredimensionadas es el primer paso para hacer un uso responsable del agua. Para eso es necesario tener un conocimiento real del gasto de artefactos y de las características de los potenciales usuarios. Así, los profesionales pueden dimensionar correctamente la instalación, promoviendo una adecuada administración de los recursos.

Estos conceptos relativizan el sistema tradicional de cálculo de “manual” de obras sanitarias, que sólo considera la cantidad de artefactos o de grupos sanitarios. “Estamos en condiciones de saber, a partir de la población y sus características los consumos precisos de agua en un edificio. Además los fabricantes de griferías y artefactos ya están detallando los consumos y presiones requeridas”, señala Guillermo Durán, arquitecto e investigador del CIHE (Centro de Investigación Hábitat y Energía de la UBA).

Por otro lado, las instalaciones tienden a complejizar su funcionamiento y la relación de sus componentes. Por ejemplo, se pueden reciclar las aguas grises (de la ducha y de las piletas de los baños) y se puede utilizar el agua de lluvia. “En nuestro país es posible, con permisos municipales especiales”, aclara Durán. En ese punto, según el especialista, es importante calcular y conocer con precisión los volúmenes disponibles, tanto en calidad como en cantidad.

Ahora se están incluyendo en el cálculo de las instalaciones de un edificio una mayor cantidad de variables, lo que proporciona resultados más precisos en comparación los parámetros del Reglamento de Obras Sanitarias de la Nación (ver Recorrido…). “Los esquemas alternativos de cálculo son más complejos y representan una amplia posibilidad de combinaciones y aprovechan mejor el agua, separando según su calidad y destinándola a los usos y tratamientos correspondientes”, explica Durán. Y aclara que siempre se debe garantizar el servicio ante casos extremos como escasez de agua o uso intensivo de la instalación. Por eso, los tanques colectores tienen siempre conexión a red o pozo, según sea el caso.

El cálculo del consumo basado en las características de los usuarios es el que se utiliza para el proceso de certificación (Leed, por ejemplo). Para ello, se confeccionan tablas basadas en las características de los usuarios y de los artefactos.

Por ejemplo, para un edificio de oficinas, se puede determinar qué cantidad de gente trabaja todo el día y quiénes (por el tipo de trabajo) utilizarían las duchas. Además, se puede considerar a los socios de la empresa que vienen a una reunión promedio de dos horas, otros que vendrían a hacer un curso y por último a los que pasaban simplemente a dejar una encomienda y que también podían hacer un uso de los sanitarios del edificio.

Por otro lado, condiciona la cantidad de mujeres y varones que usen el edificio, ya que los mingitorios generalmente tienen un bajo consumo disminuyendo el volumen de agua destinado a los sanitarios de varones.

La estimación del consumo de los artefactos también debe ser muy preciso. El especialista aconseja considerar inodoros con doble descarga (de 3 y 6 litros) y griferías con temporizadores .

“Las primeras marcas están dando la información sobre los caudales de cada producto”, enfatiza Durán. Y agrega que, más allá de privilegiar el ahorro, esos datos permiten establecer con precisión el consumo real de una instalación y ajustar el cálculo en consecuencia.

 

fuente: clarin.com                             http://www.clarin.com/arquitectura/cuidar-agua_0_427757261.html

 

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